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Coaching para ser feliz contigo Maite Nicuesa Guelbenzu, Doctora en Filosofía y Especialista en Coaching

París puede esperar pero tu felicidad no

Maite Nicuesa
París puede esperar pero tu felicidad no

París puede esperar, porque la vida no depende tanto de una meta sino de un proceso de aprendizaje constante. La verdadera aventura no está en el punto de llegada sino en el propio viaje que es vivir a través de las metáforas. París es un símbolo de la felicidad en la película que lleva el título que da nombre a este post. Una película protagonizada por Diane Lane que vuelve a brillar con el carisma que ya ha mostrado en otras historias; Bajo el sol de la Toscana o Noches de tormenta.

París puede esperar porque en la vida pocas cosas son tan urgentes como realmente pensamos. Esta película te ayuda a hacer un elogio a la calma, rompiendo con los márgenes de la prisa que acompaña al vivir, incluso, en los viajes. París puede esperar porque lo que no puede esperar es tu felicidad, tu deseo de encontrarte contigo, el palpitar del alma en contacto con la verdad del corazón o las frases de amor.

En una estación como el verano, en plena inercia de operación salida donde muchas personas inician sus vacaciones con la actitud de una huida hacia alguna parte, es decir, como una escapada definitiva de una realidad gris a la que muy pronto tendrán que volver, la película París puede esperar se convierte en una interesante reflexión de cine. Porque esta bonita historia sumerge al espectador en un universo de sensaciones y turismo gastronómico que va acompañado de conversaciones de vida. 

Porque la verdadera metáfora del viaje es el propio proceso interior que acompaña a la experiencia de dejar que aquellos lugares por los que pasas dejen huella en ti. Porque París puede cambiar tu vida al igual que a Anne, la protagonista de esta película que puedes ver actualmente en cartelera. 

A continuación, puedes ver el tráiler de esta película agradable y divertida para una tarde de verano. Una historia que te anima a viajar hasta Francia desde la comodidad de la gran pantalla por medio de un viaje en coche que te permite conocer los lugares con alma propia. Y recuerda: París puede esperar pero tu felicidad no.  

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