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Coaching para ser feliz contigo Maite Nicuesa Guelbenzu, Doctora en Filosofía y Especialista en Coaching

Película recomendada: El profesor de violín

Maite Nicuesa
Película recomendada: El profesor de violín

El cine es uno de mis planes de ocio preferidos, esa actividad que forma parte de mi ideal de una tarde feliz. Ayer fui al cine para ver la película El profesor de violín. Y al igual que he hecho en otras ocasiones en Coaching para ser feliz contigo me gustaría compartir mis reflexiones sobre la trama. 

Una historia que me gustaría recomendar, en primer lugar, por los valores que transmite al convertir la música en un nexo de cultura constante. El profesor de violín refleja precisamente que la cultura debe ser un valor universal y no elitista en una sociedad desarrollada. Al más puro estilo de la película Los chicos del coro, Laertes es el profesor de violín. Lázaro Ramos interpreta a un maestro en el más profundo sentido de la expresión que consigue despertar inquietudes de superación en un grupo de alumnos de un barrio deprimido de São Paulo donde los alumnos sufren situaciones familiares realmente difíciles. Niños con muchas carencias afectivas, necesitados de frases de amor y mensajes de refuerzo positivo por parte de su entorno.

A través de la música, no solo consigue incrementar la ilusión de equipo al formar parte de un proyecto común, por ejemplo, preparar un concierto. También educa la sensibilidad de los chicos que no pueden evitar emocionarse. Pero además, la música es una fórmula de integración social.
El profesor de  violín es una película muy agradable, un plan muy apetecible para estas tardes de verano. La historia no abusa ni del sentimentalismo y en solo una hora y media narra muchas sensaciones que despiertan el interés del espectador.

El profesor de violín es una película que, a tantas personas que hemos acudido al conservatorio durante nuestra infancia y adolescencia, nos recuerda todo lo que significa comprender un pentagrama, tocar un instrumento musical y crear una disciplina a través de una formación que conecta directamente con el alma.

Pero lo que más me gusta de El profesor de violín es que rinde un merecido homenaje a tantos profesores vocacionales que se convierten en maestros de vida para tantos alumnos. Profesores que lo dan todo conscientes de que la formación es un fin en sí mismo porque el conocimiento es una inversión para la vida. Esta película nos recuerda también cómo el conocimiento marca la diferencia en la vida de una persona de un modo tan radical. Cómo la cultura abre puertas que van mucho más allá del acceso a un puesto de trabajo. Incluso a nivel de amigos, el conocimiento nos ayuda a diferenciar la amistad verdadera de las compañías poco recomendables.

Si te gusta el cine y hace tiempo que no ves una buena historia, El profesor de violín seguro que no te defrauda. Nos regala buena música, una perfecta banda sonora de la felicidad. Y nos habla de valores que no pasan de moda: superación, constancia y fuerza de voluntad.

Tal  vez, a través de El profesor de violín como metáfora de tu propia vida logres conectar con el recuerdo de un docente que marcó un punto de inflexión en ti por ser, precisamente, un maestro de verdad capaz de entender que cada alumno es único e irrepetible.

 

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