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Coaching para ser feliz contigo Maite Nicuesa Guelbenzu, Doctora en Filosofía y Especialista en Coaching

Película recomendada: Invisibles

Maite Nicuesa
Película recomendada: Invisibles

Hoy fui al cine para ver una película que me gustaría recomendar en Coaching para ser feliz contigo: Invisibles, cinta protagonizada por Richard Gere y que cala en lo más profundo del alma porque transmite ese desamparo que produce la soledad en letras mayúsculas, el desarraigo de perder una casa (y perder la identidad social). Ser invisible como bien refleja el título de la película. Richard Gere da vida a un sin techo cuya vida nada tiene que ver con el glamour del hombre de negocios al que da vida en Pretty Woman. Y lo cierto es que, desde mi punto de vista, Richard Gere interpreta este papel con mucho realismo.

La calle es un lugar perfecto para pasear, salir de compras, tener encuentros casuales con conocidos y hacer recados. Pero no es un lugar para vivir, no es un hogar. Sin embargo, los "sin techo" pasan horas y horas de su día a día ante la indiferencia de la mirada ajena. Es muy difícil mantener la estabilidad anímica en circunstancias de este tipo en las que cada día representa la incertidumbre de no tener qué comer o con quién hablar. Aliviar el dolor emocional en este contexto es un proceso complejo.

La vida de un vagabundo está marcada por el hambre de comida pero también, por la sed emocional puesto que las carencias afectivas son infinitas en esta situación cuando se producen tantos silencios y pocas frases bonitas de amor porque un trabajo y un hogar dignifican al ser humano que se siente perdido cuando no tiene un lugar al que volver al final del día.

La película Invisibles me ha gustado porque refleja muchas escenas de inteligencia emocional. Refleja cómo, los pequeños gestos de cariño, pueden aportar algo de luz a aquellas personas que pasan la mayor parte de su tiempo en la calle. Y en ese caso, la ayuda económica puede ser importante, pero las palabras de cariño y la atención también lo son.

Invisibles también muestra cómo aquellos profesionales que trabajan en el ámbito social para ofrecer apoyo a las personas sin hogar realizan una gran labor. Y sin embargo, todo es mejorable.

En realidad, Invisibles es una de esas películas que, como espectadores, creo que nos deja sin palabras. Simplemente, porque no hemos vivido nada parecido a quedarnos sin casa o sin un teléfono amigo a quien llamar para pedir ayuda. Tal vez, sí nos hemos sentido invisibles en algún momento de nuestra vida en situaciones a pequeña escala pero no de un modo permanente como ocurre en el caso del protagonista de Invisibles que, por suerte, tiene su final feliz. Un final feliz que ojalá tuviesen todas aquellas personas que en el dramatismo de la vida viven estas circunstancias no solo en Navidad sino los 365 días del año.

Tal vez, una vez vista la película, cada uno de nosotros deberíamos preguntarnos: "¿Y qué puedo hacer yo para mejorar la situación de quienes no tienen hogar?" Es una pregunta que dejo abierta y que espero que te invite a reflexionar.

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